martes, 5 de octubre de 2010

Errores sobre las enfermedades crónicas

Hay varios malentendidos que han contribuido a que las enfermedades crónicas quedaran relegadas a un segundo plano. La idea de que esas enfermedades son una amenaza remota y menos importante y grave que algunas enfermedades infecciosas no resiste el análisis de los hechos. A continuación se exponen 10 de esos malentendidos habituales.


ERROR #10: Las enfermedades crónicas afectan principalmente a los países de altos ingresos

 

Es creencia generalizada que las enfermedades crónicas afectan principalmente a los países de altos ingresos, pero la realidad es que cuatro de cada cinco muertes por enfermedades crónicas se dan en países de ingresos bajos o medios.

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ERROR #9: Los países de ingresos bajos y medios deberían controlar las enfermedades infecciosas antes que las enfermedades crónicas

Muchas personas creen que los países de ingresos bajos y medios deberían controlar las enfermedades infecciosas antes de hacer frente a las enfermedades crónicas. Lo cierto es que en los países de ingresos bajos y medios confluyen los retos viejos y nuevos de la salud pública: aunque siguen teniendo que afrontar el problema de las enfermedades infecciosas, muchos de esos países están experimentando ya un rápido repunte de los factores de riesgo de enfermedades crónicas y las defunciones asociadas, especialmente en los entornos urbanos. Esos niveles de riesgo presagian una carga devastadora de enfermedades crónicas en esos países en el futuro.


Tasas de mortalidad previstas por causas específicas en algunos países, todas las edades, 2005
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ERROR #8: Las enfermedades crónicas afectan principalmente a las personas ricas

Muchos creen que las enfermedades crónicas afectan principalmente a los ricos. La verdad es que, salvo en los países menos adelantados, en todo el mundo las personas pobres tienen muchas más probabilidades que las ricas de desarrollar enfermedades crónicas, y en todas partes tienen más probabilidades de morir por esa causa. Además, las enfermedades crónicas conllevan un considerable gasto financiero y pueden hundir a individuos y hogares en la pobreza.

Hacer frente a la enfermedad y a una pobreza creciente: Roberto Campos, 52 años, Brasil (accidente cerebrovascular)

Roberto Severino Campos vive en una barriada de las afueras de São Paulo con sus siete hijos y 16 nietos. Roberto nunca dio importancia a su hipertensión ni a su costumbre de beber y fumar. «Era tan tozudo», recuerda su hija de 31 años, Noemia, «que no podíamos hablar de su salud». Hace seis años Roberto sufrió su primer accidente cerebrovascular. Con 46 años, sus piernas quedaron paralizadas. Cuatro años más tarde perdió el habla de resultas de dos accidentes cerebrovasculares consecutivos. Roberto se ganaba la vida como trabajador del transporte público, pero ahora depende absolutamente de su familia para sobrevivir.
Desde el primer accidente cerebrovascular, su esposa ha trabajado muchas horas como mujer de la limpieza para mantener a la familia. Su hijo mayor también está ayudando a pagar los gastos, pues la mayor parte de los ingresos de la familia se dedican a comprar los pañales que necesita Roberto. «Afortunadamente la medicación y los chequeos son gratuitos, pero a veces no tenemos dinero para el autobús que va al centro médico local», nos dice Noemia.


Las personas que ya son pobres son las que más probabilidades tienen de sufrir problemas económicos a causa de las enfermedades crónicas
Pero los problemas no acaban ahí: el hogar ha perdido no sólo al sostén de la familia, sino también a un padre y abuelo dedicado en el que todos los miembros de la familia podían confiar. Roberto está ahora atrapado en su propio cuerpo y necesita en todo momento a alguien que le alimente y atienda sus necesidades más básicas. Noemia lo saca de cuando en cuando de casa para que pueda respirar aire fresco: «Nos gustaría poder conseguirle una silla de ruedas». Noemia y cuatro de sus hermanos también padecen hipertensión.

Reportajes fotográfico de Roberto Campos






ERROR #7: Las enfermedades crónicas afectan principalmente a las personas mayores

Se suele considerar que las enfermedades crónicas afectan principalmente a las personas de edad, pero actualmente sabemos que casi la mitad de las muertes por enfermedades crónicas se producen prematuramente, en personas de menos de 70 años. Y una cuarta parte de esas defunciones se dan en personas de menos de 60 años.
En los países de ingresos bajos y medios, los adultos de edad madura son especialmente vulnerables a las enfermedades crónicas. En estos países las personas tienden a desarrollar enfermedades a edades más tempranas, sufrirlas durante más tiempo - a menudo con complicaciones prevenibles - y fallecer antes que en los países de altos ingresos.
El sobrepeso y la obesidad infantiles son un problema mundial en aumento. Alrededor de 22 millones de menores de cinco años presentan exceso de peso. En el Reino Unido, la prevalencia de exceso de peso entre los niños de 2 a 10 años aumentó del 23% al 28% entre 1995 y 2003. En las zonas urbanas de China, el sobrepeso y la obesidad entre los niños de 2 a 6 años aumentaron sustancialmente entre 1989 y 1997. Los casos de diabetes tipo 2 entre niños y adolescentes – algo insólito en el pasado – han empezado a incrementarse en todo el mundo.


Previsiones sobre las tasas de mortalidad por enfermedades crónicas en algunos países, población de 30-69 años, 2005
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La próxima generación: Malri Twalib, 5 años, Tanzanía (obesidad)

Malri Twalib es un muchacho de cinco años que vive en una zona rural pobre del Distrito de Kilimanjaro en la República Unida de Tanzanía. Los agentes de salud de un centro médico cercano detectaron sus problemas de peso el año pasado durante una actividad de extensión comunitaria de rutina. El diagnóstico estaba claro: obesidad infantil.
Un año después, el estado de salud de Malri no ha mejorado, como tampoco ha cambiado a mejor su consumo excesivo de gachas y de grasas animales. Su consumo de frutas y verduras también sigue siendo claramente insuficiente: "cuesta mucho encontrar productos a un precio razonable durante la estación seca, de modo que no puedo hacerle seguir una buena dieta", se lamenta su madre, Fadhila. Los agentes de salud comunitarios que visitaron recientemente a Malri para someterlo a seguimiento observaron también que seguía llevando consigo la misma pelota de fútbol desinflada: la palabra "salud" impresa en ella no podía pasar desapercibida. La zona en que vive Malri está plagada de escombros de construcción oxidados y cortantes, y el patio es demasiado pequeño para poder jugar con el balón.
De hecho, rara vez juega fuera. "Es demasiado peligroso y podría lastimarse", señala su madre. Fadhila, obesa también, cree que el exceso de peso de su hijo no conlleva ningún riesgo, y que acabará adelgazando espontáneamente. "En la familia siempre hemos sido algo redondos, pero no hay casos de enfermedades crónicas; entonces ¿a qué tanto alboroto?", argumenta sonriendo. En realidad, Malri y Fadhila corren el riesgo de desarrollar una enfermedad crónica como consecuencia de su obesidad.


Como Malri, muchos otros niños no pueden elegir el entorno en que vivir ni los alimentos que comer

Reportaje fotográfico de Malri: afrontar la obesidad

Esta serie de historias trata de personas que viven con enfermedades crónicas y sus riesgos subyacentes más frecuentes. Las historias tienen por finalidad demostrar el gran impacto de las enfermedades crónicas a nivel personal, tanto para quienes las sufren como para sus familiares, en un mundo donde cada vez mueren más personas y muchos millones más quedan discapacitados a consecuencia de ellas.

Reportaje fotográfico







Error #6. La historia de Menaka Seni

ERROR #6: Las enfermedades crónicas afectan principalmente a los hombres

Se suele pensar que algunas enfermedades crónicas, especialmente las cardiopatías, afectan principalmente a los hombres, pero lo cierto es que las enfermedades crónicas, incluidas las cardiopatías, afectan a mujeres y hombres casi por igual.

De nuevo en el buen camino: Menaka Seni, 60 años, India (cardiopatía y diabetes)

Menaka Seni fue sometida a una operación de bypass tras sufrir un ataque cardiaco el año pasado – exactamente un año después de que su marido muriera por la misma causa – y sobrevivió al maremoto que devastó su barrio en diciembre de 2004. Pese a esas terribles experiencias, ha podido «volver al buen camino», dice, e introducir cambios positivos en su vida.
Poco después de morir su marido, Menaka empezó a ir caminando cada día hasta el templo, pero en el momento de sufrir el ataque aún no se alimentaba de forma sana. «He tenido el privilegio de conseguir el mejor tratamiento médico, pero lo realmente importante, a partir de ahora, es que me porte bien», explica. Menaka come más pescado, fruta y verduras desde la operación. Relacionados con su cardiopatía y su diabetes, Menaka tiene problemas de sobrepeso e hipertensión. «Las medicinas para el corazón y la diabetes son una ayuda, pero hace falta algo más que eso. Hay que vivir de otra manera para reducir los riesgos para la salud», explica. Menaka cumplió hace poco 60 años y está controlando satisfactoriamente tanto su dieta como la actividad física diaria. La actuación del personal médico que cuidó de ella durante su recuperación en el hospital fue crucial para convencerla de los beneficios asociados a comer bien y hacer ejercicio regularmente.

80% de los casos prematuros de cardiopatía, accidente cerebrovascular y diabetes se pueden prevenir


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Error #5. La historia de Faiz Mohammad

ERROR#5: Las enfermedades crónicas son el resultado de "modos de vida" poco sanos

Muchos creen que, si una persona desarrolla una enfermedad crónica como consecuencia de un modo de vida poco saludable, no debe culpar de ello a nadie excepto a sí mismo. La verdad es que la responsabilidad individual sólo puede ejercerse plenamente cuando los individuos gozan de acceso equitativo a una vida sana y disponen de apoyo para tomar decisiones saludables. La intervención de las autoridades públicas es crucial para mejorar la salud y el bienestar de la población y ofrecer una protección especial a los grupos vulnerables.
Ello se aplica en especial a los niños, que no pueden elegir el entorno en el que viven, ni su dieta ni la exposición pasiva al humo de tabaco. Los niños, además, no pueden entender cabalmente las consecuencias de su comportamiento a largo plazo. Las personas pobres también tienen pocas alternativas a la hora de elegir alimentos, condiciones de vida y acceso a educación y atención sanitaria. El apoyo a las decisiones de salud correctas, sobre todo de quienes sin él no podrían permitírselas, reduce los riesgos y las desigualdades sociales.

"La gente se pregunta por qué caí enfermo": Faiz Mohammad, 40 años, Pakistán (diabetes)

Durante los últimos 20 años Faiz Mohammad ha sido víctima de malentendidos en torno a su enfermedad. Se casó a los dos años de que se le diagnosticara diabetes, y recuerda los problemas que tuvo para obtener el consentimiento de sus futuros suegros. "Eran bastante reacios a entregar a su hija a alguien con diabetes. No confiaban en mí. Creían que no podría mantener una familia", explica Faiz.


Más de las tres cuartas partes de las muertes relacionadas con la diabetes se producen en los países de ingresos bajos y medios
Cuidador de ganado acostumbrado a trabajar duro, padre de tres muchachos, Faiz considera que con 48 años lleva una vida normal. Así y todo, aun después de todos estos años, sigue tropezando con todo tipo de obstáculos que le resulta muy difícil superar. "La gente se pregunta por qué caí enfermo súbitamente. Creen que hice algo malo y que estoy siendo castigado." El propio Faiz tiene algunas ideas erróneas sobre su enfermedad. Por ejemplo, cree que la diabetes es contagiosa y que puede transmitírsela sexualmente a su mujer. "Tengo miedo de contaminarla porque la gente no para de advertirme que eso es lo que ocurrirá", dice. Faiz se somete a un chequeo y compra insulina cada dos meses en el dispensario local. Dice que no le informan con claridad sobre la enfermedad, y querría saber dónde podría encontrar respuesta para todas sus preguntas.






ERROR #4: Las enfermedades crónicas no se pueden prevenir

Adoptando una actitud pesimista, algunas personas creen que de todas formas no hay nada que pueda hacerse. En realidad, se conocen perfectamente las causas principales de las enfermedades crónicas, y si se eliminaran esos factores de riesgo se podrían prevenir al menos el 80% de todos los casos de cardiopatía, accidente cerebrovascular y diabetes tipo 2; y lo mismo ocurriría con más del 40% de los casos de cáncer.

80% de los casos prematuros de cardiopatía, accidente cerebrovascular y diabetes se pueden prevenir



Unos 3,6 millones de mujeres morirán a causa de una cardiopatía coronaria en 2005

ERROR #3: La prevención y el control de las enfermedades crónicas son demasiado caros

Algunas personas creen que las soluciones para prevenir y controlar las enfermedades crónicas son demasiado costosas para ser viables en los países de ingresos bajos y medios. En realidad, hay toda una serie de intervenciones contra las enfermedades crónicas que son muy costoeficaces en todas las regiones del mundo, incluida el África subsahariana. Muchas de esas soluciones no sólo son muy costoeficaces, sino también baratas. Los componentes ideales de la medicación que previene las complicaciones de las cardiopatías, por ejemplo, ya no están sujetos a patente y podrían producirse por poco más de un dólar al mes.


Hay toda una serie de intervenciones contra las enfermedades crónicas que son muy costoeficaces en todas las regiones del mundo
Otra serie de malentendidos son los que se derivan de un adarme de verdad. En estos casos el componente verdadero se distorsiona y se transforma en una afirmación burda y falsa. Como proceden de un dato cierto, esas medias verdades son algunos de los malentendidos más comunes y persistentes. Seguidamente se refutan dos medias verdades bastante extendidas.

MEDIAS VERDADES #2: "Mi abuelo fumaba y estaba obeso… y sin embargo vivió hasta los 96 años"

En cualquier población hay siempre un cierto número de personas que se desvían de las características típicas de la gran mayoría. En el caso de las enfermedades crónicas, se distinguen dos tipos fundamentales:
  • personas con muchos factores de riesgo de enfermedades crónicas, pero que no obstante disfrutan de una larga vida sin problemas de salud;
  • y personas con pocos o ningún factor de riesgo de enfermedades crónicas, y que pese a todo desarrollan una enfermedad crónica y/o mueren de complicaciones a una edad temprana.
Esos casos son inevitables, pero también poco comunes. La gran mayoría de las enfermedades crónicas pueden atribuirse a factores de riesgo comunes y pueden prevenirse eliminando esos riesgos.

Medias verdades #1. La historia de Jonas Kassa

Medias verdades #1: "De algo nos tenemos que morir"

Sin duda, todos nos morimos de algo, pero la muerte no tiene por qué ser lenta, dolorosa o prematura. La mayoría de las enfermedades crónicas no provocan una muerte repentina. Antes bien, tienden a afectar y debilitar al paciente de forma gradual, sobre todo si no son objeto de un control correcto. La muerte es inevitable, pero no así una vida de mala salud prolongada. La prevención y el control de las enfermedades crónicas ayudan a las personas a vivir más tiempo y a disfrutar de una vida más sana.

Morir lenta, dolorosa y prematuramente: Jonas Kassa, 65 años, Tanzanía (diabetes)

Antes de jubilarse como profesor de matemáticas, Jonas Justo Kassa trabajaba sus tierras después de dar las clases. Recuerda que se sentía muy cansado y que tenía que orinar constantemente. «Suponía que estaba trabajando demasiado; ojalá hubiese sabido lo que de verdad ocurría», se lamenta muchos años más tarde.
A pesar de los síntomas, Jonas esperó varios años antes de buscar atención. «Primero fui a un curandero tradicional, pero después de tomar durante varios meses las hierbas que me recetó no sentía ninguna mejoría», recuerda. «Así que un amigo me llevó al hospital, a 90 minutos en coche desde aquí. Me diagnosticaron la diabetes en 1997.» Los dos años siguientes fueron de gran alivio pues Jonas se sometió a trata-miento médico para estabilizar los niveles de glucosa en sangre.Cambió también la dieta y dejó de beber siguiendo las recomendaciones de su médico. Pero Jonas no mantuvo mucho tiempo esos hábitos más sanos, y eso repercutió en su salud.


La prevención y el control de las enfermedades crónicas ayudan a las personas a vivir más tiempo y a disfrutar de una vida más sana
«Me empezaron a doler las piernas en 2001. No podía medirme el azúcar, y en las laderas del Kilimanjaro, tan alejado de todo, es difícil conseguir un médico.» El dolor se hizo mucho más intenso y, desafortunadamente, unas complicaciones que podían haberse evitado acabaron por aparecer. Jonas perdió las dos piernas, pues hubo que amputarlas en 2003 y 2004. «Ahora me encuentro condenado a esta situación y solo. Mis amigos me han abandonado. No puedo hacer nada por ellos ni por mi familia», declaró con resignación antes de morir en su casa, el 21 de mayo de 2005. Jonas tenía 65 años.

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